En la constante búsqueda de soluciones para lograr la descarbonización y cumplir con los objetivos de reducción de emisiones de la Unión Europea, la electrificación emerge como una solución. Pero ¿qué es la electrificación y qué beneficios tiene? 
 
Por definición, entendemos la electrificación como el proceso de sustitución de combustibles fósiles por electricidad, y que, además, es aplicable en todos los sectores. Desde un mayor despliegue de energías renovables hasta la creación de hogares inteligentes y eficientes y la electrificación de procesos industriales, la electrificación está remodelando nuestra forma de consumir y utilizar la energía. Algunos puntos clave en cuanto a beneficios de la electrificación son los siguientes: 

1. Mayor despliegue de energías renovables

La electricidad generada mediante fuentes renovables representa la alternativa más eficiente y económica para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero. Al prescindir del uso de combustibles fósiles en áreas críticas como el transporte, la calefacción y la industria, podemos lograr una notable reducción en estas emisiones y promover un futuro más sostenible. 

Mejora de la calidad del aire

La electrificación, al disminuir el uso de combustibles fósiles tiene un impacto directo en la mejora de la calidad del aire y, por tanto, en la salud de las personas. Por tanto, la reducción de contaminantes atmosféricos perjudiciales se traduce en un ambiente más saludable para la respiración. Algunos ejemplos que son clave en la mejora de la calidad del aire son los vehículos eléctricos en el transporte y la bomba de calor en la industria y hogares. 

 

Reducción del CO2

La electrificación desempeña un papel crucial en la mitigación del cambio climático al reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Al aprovechar fuentes de energía más limpias y eficientes, podemos limitar nuestro impacto ambiental y trabajar hacia la estabilización de los niveles de CO2 en la atmósfera, crucial para la salud de nuestro planeta y las generaciones futuras. 

 

Generación de empleo

La transición hacia una economía electrificada crea oportunidades de empleo en una variedad de sectores, desde la instalación y mantenimiento de infraestructuras, hasta el desarrollo de tecnologías para la eficiencia energética. De hecho, según datos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030 se estima que la inversión en energía renovable podría generar entre 107.000 y 135.000 empleos para 2030, así como más de 100.000 empleos indirectos. 

 

Hogares y oficinas inteligentes 

La electrificación permite la creación de hogares y oficinas inteligentes y eficientes, donde la tecnología se utiliza para optimizar el consumo de energía y mejorar la comodidad y la conveniencia para los consumidores. Multitud son los ejemplos de este tipo de mejoras, desde sistemas de iluminación y climatización controlados, hasta electrodomésticos de alta eficiencia energética. 

Uso más eficiente de la energía

Electrificando la demanda podemos lograr un uso más eficiente de la energía al eliminar las pérdidas asociadas con la combustión de combustibles fósiles, así como potenciar la digitalización de electrodomésticos y procesos para garantizar el consumo necesario de energía sin derrochar aquella que no es necesaria.  

 

Acceso a energía más competitiva

Finalmente, la electrificación con generación renovable permite trasladar al cliente final esta energía más competitiva, de forma que facilita ahorros significativos en las facturas de energía para los consumidores.  

 

En resumen, al adoptar un enfoque integral y colaborativo para la transición hacia una economía electrificada, podemos crear un futuro más sostenible y próspero para todos. Está en nuestra mano acelerar este cambio.