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La integración de las renovables: un reto para transformar el sistema eléctrico español

11 Sep. 2026
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El avance de las energías renovables está transformando el sistema eléctrico mundial. Las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía (IEA) apuntan a que, en 2026, la generación eléctrica renovable superará por primera vez a la producida con carbón, consolidando así el papel de las fuentes limpias en la matriz energética global. Tras alcanzar prácticamente la paridad con el carbón en 2025, se espera que la generación renovable crezca más de un 8 % en 2026 y que su participación alcance el 37 % en 2027.

¿De dónde viene este crecimiento? Entre otros factores, la energía solar fotovoltaica continúa siendo el principal motor de la expansión renovable a nivel mundial. Se prevé que su producción aumente alrededor de 600 TWh en 2026, un crecimiento similar al registrado en 2025. De esta manera, la solar podría superar a la eólica y convertirse en la segunda mayor fuente renovable de generación eléctrica del mundo, solo por detrás de la hidráulica.

Este crecimiento representa una gran oportunidad para avanzar hacia un sistema energético más sostenible, pero también plantea nuevos retos. Con una cantidad cada vez mayor de generación renovable ya integrada en el sistema, el reto pasa por contar con redes preparadas, almacenamiento, flexibilidad y una demanda eléctrica capaz de aprovechar toda esta energía.

Flexibilidad y adaptación para un sistema que evoluciona

A medida que aumenta la presencia de fuentes renovables variables, como la eólica y la solar fotovoltaica, resulta fundamental mejorar la capacidad del sistema para adaptarse a los diferentes momentos de generación y consumo.

La expansión y modernización de las redes eléctricas será uno de los elementos esenciales para conseguirlo. Pero no será el único. También será necesario impulsar el almacenamiento, mejorar la gestión de la demanda, aprovechar de forma más eficiente las infraestructuras existentes y contar con señales de precios que favorezcan un uso adecuado de la electricidad.

En este contexto, el mercado de capacidad puede desempeñar un papel relevante. Su diseño permitirá la participación de diferentes tecnologías, entre ellas la generación, el almacenamiento y la gestión de la demanda, proporcionando señales que favorezcan nuevas inversiones y contribuyan a garantizar la seguridad de suministro.

El almacenamiento tendrá, además, un papel estratégico. Muchos de los proyectos que actualmente se encuentran en tramitación están vinculados a instalaciones fotovoltaicas mediante sistemas híbridos. Facilitar su desarrollo y agilizar los procesos de permitting será fundamental para que estos proyectos pasen del papel a la ejecución.

España, ante una oportunidad renovable

España parte de una posición privilegiada. De acuerdo con Eurelectric, durante el periodo comprendido entre el 1 de julio y el 24 de agosto, las

Pero contar con una elevada producción renovable no es suficiente. El verdadero reto es aprovechar toda esa energía y adaptar el sistema eléctrico para integrarla de forma eficiente.

Como señala Marina Serrano, presidenta de aelēc, un sistema con una elevada presencia renovable necesita mantener un equilibrio entre oferta y demanda. España seguirá necesitando incorporar renovables, pero también debe impulsar el crecimiento de la demanda eléctrica.

La industria que quiere descarbonizar sus procesos, los centros de datos, los puntos de recarga, la electrificación de los puertos o las bombas de calor son algunos ejemplos de nuevas demandas que pueden contribuir a aprovechar mejor la generación renovable disponible.

De lo contrario, existe el riesgo de mantener situaciones de precios cero o vertidos, desaprovechando parte del potencial de las energías limpias.

Redes, demanda y almacenamiento: las claves para avanzar

Para aprovechar al máximo las renovables que ya forman parte de nuestro sistema eléctrico, España necesita avanzar de forma coordinada en diferentes frentes. Las redes eléctricas deben reforzarse y contar con capacidad suficiente para conectar nueva generación y demanda. Al mismo tiempo, las nuevas fórmulas de acceso flexible pueden facilitar conexiones en aquellos momentos en los que exista capacidad disponible.

La transición energética no consiste únicamente en instalar más capacidad renovable. También implica adaptar el sistema eléctrico a la realidad de generación renovable que ya tenemos y crear las condiciones necesarias para utilizarla de forma eficiente.