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La electrificación residencial, clave para la eficiencia y sostenibilidad en España 

18 Dic. 2025
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En el debate sobre la transición energética, el parque de viviendas en España ocupa un papel clave: consume alrededor del 18 % de la energía final del país y es responsable del 8 % de las emisiones de gases de efecto invernadero

Aunque en los últimos años se han logrado avances, todavía un 37% del consumo de los hogares depende de combustibles fósiles, lo que demuestra que queda mucho camino por recorrer para lograr viviendas más sostenibles. La transición hacia un modelo energético más limpio no solo requiere tecnologías avanzadas, sino también políticas que fomenten la electrificación y la eficiencia energética en nuestros hogares. 

Según el último informe de Deloitte sobre el sector de la vivienda, la reducción de emisiones en el sector residencial avanza al ritmo del -2% anual. Para cumplir con los objetivos del PNIEC 2023-2030, será necesario triplicar este esfuerzo, alcanzando descensos del 6-7% cada año. Entre las medidas clave de los últimos años destacan la instalación anual de 2,4 millones de electrodomésticos de alta eficiencia y la rehabilitación de 1,4 millones de viviendas, pasos fundamentales para construir un parque residencial más eficiente, moderno y sostenible. 

Más allá del consumo: eficiencia y descarbonización 

En los hogares españoles, más del 90% del consumo total de energía se destina a climatización, agua caliente, electrodomésticos e iluminación. A pesar de los avances, más de la mitad de la calefacción y refrigeración todavía depende de combustibles fósiles, mientras que solo un 11% se realiza con energía eléctrica de fuentes renovables. Otra particularidad es la diversidad climática del país, que hace que el consumo energético varíe notablemente según la ubicación: las viviendas en zona continental pueden consumir un 50% más que aquellas con clima mediterráneo

Además, no todas las viviendas son iguales. Su antigüedad, tipo, tamaño y número de ocupantes influyen directamente en la energía que consumen. Por ejemplo, las viviendas unifamiliares suelen gastar más que los bloques de pisos, no solo por su mayor superficie, sino también por la demanda energética por metro cuadrado. Las construcciones antiguas, con sistemas menos eficientes, requieren aún más energía para climatización, lo que hace que la rehabilitación energética sea una prioridad. 

Por todo ello, las políticas de eficiencia deben centrarse en los propietarios, quienes son los principales interesados en invertir para mejorar sus viviendas y reducir consumo y emisiones. Al mismo tiempo, existen directivas y reglamentos a nivel nacional y europeo que promueven tecnologías más sostenibles, incentivando la sustitución de equipos antiguos por alternativas más eficientes y menos contaminantes. 

España tiene hoy una oportunidad única para acelerar la electrificación de la demanda, reducir emisiones y reforzar su competitividad industrial. Lograrlo exige conocer con exactitud cómo crecerá el consumo, dónde lo hará y qué inversiones serán necesarias para que la red de distribución acompañe los objetivos de la transición energética.  

Modelizar la demanda para anticipar el sistema energético del futuro 

Para planificar el sistema eléctrico del futuro es imprescindible comprender cómo evolucionarán los consumidores y qué tecnologías impulsarán ese cambio. Por ello, se ha desarrollado un modelo de demanda y potencia 2025-2035, que parte de un punto de inicio desafiante: entre 2020 y 2024 se han concedido 43 GW de acceso, pero más del 83% de los nudos de la red de distribución están ya saturados.  El sistema opera, por tanto, con un margen prácticamente nulo.  

El modelo proyecta el comportamiento futuro de los consumidores teniendo en cuenta la penetración de nuevas tecnologías y los distintos vectores de electrificación. La demanda se analiza en tres grandes segmentos: residencial, industrial y nueva demanda, permitiendo identificar dónde se producirán los mayores incrementos de consumo y cuáles serán las necesidades de refuerzo de la red para facilitar el acceso y la conexión. 

Un crecimiento significativo de la demanda eléctrica 

Las estimaciones indican que la demanda eléctrica experimentará un crecimiento notable en los próximos años. Para 2030, se espera un incremento del 33% al 54% respecto a 2025, lo que supondría un consumo de entre 305,8 y 360,5 TWh, en línea con las previsiones del PNIEC. De cara a 2035, este crecimiento podría situarse entre el 64% y el 105%, reflejando el fuerte impulso que la electrificación de la economía ejercerá sobre el sistema eléctrico.  

Gran parte de este crecimiento, entre el 50% y el 55%, se concentrará en tres vectores clave: la electrificación industrial, los centros de datos y la infraestructura asociada al hidrógeno verde y la movilidad eléctrica, todos ellos factores determinantes para la transformación del sistema energético

La bomba de calor como motor de electrificación residencial

Entre las soluciones de climatización sostenible, destacan la bomba de calor, los radiadores y termos eléctricos y las calderas de biometano, todos ellos con una eficiencia superior a los sistemas convencionales.

La bomba de calor, en particular, se ha consolidado como una tecnología madura, eficiente y competitiva. Su funcionamiento es sencillo de entender: captura el calor del aire, el agua o el suelo del entorno y lo traslada al interior de la vivienda. Gracias a este proceso, puede ser hasta cuatro veces más eficiente que una caldera de gas y reducir las emisiones hasta diez veces.

En España solo el 22% de los hogares dispone de bomba de calor, frente al 36% que utiliza calderas de gas y el 49% que emplea aire acondicionado. Sin embargo, a nivel europeo la adopción de esta tecnología está en pleno auge: se venden más de 2 millones de unidades al año, con una penetración superior al 45% en los países del norte, especialmente donde la electricidad es competitiva frente al gas. Esto evidencia que la bomba de calor puede convertirse en un verdadero motor de la electrificación residencial y un pilar fundamental para viviendas más sostenibles.

Medidas para acelerar la transición energética en viviendas

Para avanzar hacia un parque residencial más sostenible, es fundamental facilitar la electrificación y mejorar la eficiencia energética, esto incluiría:

  • Reducir la carga fiscal de la electricidad, acercando su coste al de los vectores fósiles.
  • Adaptación y mejora de la infraestructura eléctrica y mayor uso y promoción de los vehículos eléctricos.
  • Establecer incentivos fiscales y ayudas económicas, especialmente para hogares vulnerables.
  • Promover programas de sustitución de sistemas de climatización y eficiencia energética.
  • Realizar campañas de sensibilización y educación para distintos colectivos.

Estas acciones no solo permitirán reducir emisiones, sino que también harán que la electrificación sea accesible, rentable y eficiente para todos los hogares.

La electrificación de las viviendas, junto con la rehabilitación energética y el uso de tecnologías probadas como la bomba de calor, es fundamental para cumplir los objetivos del PNIEC. Esta transformación no solo ayuda a reducir emisiones y proteger el medio ambiente, sino que también hace que nuestro sistema eléctrico sea más resistente, eficiente y económico, ofreciendo a los ciudadanos un modelo energético más sostenible y competitivo.